jueves, 7 de julio de 2011

Columna de Maria Jimena Pereyra : LA REVOLUCION DE LA EDUCACION

Mi papá era docente. Profesor de historia y bibliotecario. Su vocación hacia los chicos, le hizo formar y dirigir muchos equipos de fútbol. A su funeral fueron más niños que adultos, asistieron todos los equipos que él dirigió.
Mi mamá jubiló hace dos años. Era docente, profesora de biología y matemáticas. Toda la vida la vi preparando clases y pruebas, corrigiendo exámenes y siendo saludada por todos los chicos que se le cruzaban por la calle.
Mi hermana mayor es docente, profesora general básica en una escuela rural. Su vocación hacia la enseñanza, la hizo formar la escuela nocturna del pueblo donde vive. Luego  de su jornada laboral, vuelve a casa a preparar la cena a mis sobrinos y luego regresa a la escuela a educar a todos los adultos que no terminaron su educación y quieren aprender más.
En Argentina, nadie paga nada por la educación pública  e incluso, si algún chico no tiene los medios para comprar sus cuadernos,  es obligación del estado proveérselos.
He vivido las dos caras de la moneda. En Argentina la educación es gratis. Nadie pagó jamás por ingresar a un colegio estatal o por estudiar una carrera universitaria. Y como ya sabemos, en Chile sólo si se tiene plata, se estudia.
El jueves pasado, la marcha estudiantil tuvo la mayor convocatoria en la historia de la educación chilena. No me extraña. Todos dicen que la educación debería ser un derecho de todos y estoy de acuerdo.
Cuando llegué a Chile, me sorprendió la limpieza y orden de la ciudad y me llamó la atención la pasividad cívica de la gente. Todos protestaban entre sus pares, pero nadie alzaba la voz mayormente ante alguna injusticia. Vengo de un país, donde todos los días hay un grupo de gente que sale a la calle a protestar por sus derechos. No sé cuando se produjo el cambio en Chile. Pero me gusta, me gusta estar en el supermercado y escuchar a dos mamás comentando que acompañaran a sus hijos a la próxima marcha, me gusta ver que los países tienen alma…..¿acaso eso no son los ciudadanos, el alma de un país?
La educación que entregan los padres al interior de las familias, es esencial para la formación de valores. Cuando esos padres han sido marginados de la sociedad por falta de posibilidades, ven frustrados sus intentos por desear un mejor vivir para sus hijos. Creo que la educación es el mayor potencial para un país. Y cuando se quiere a un  país, se desea lo mejor para él.
Algunos dirán “¿y esta argentina quién es para opinar?” Como ya saben, he tenido la fortuna de recorrer todo el país y he conocido diferentes realidades. Me conmueve cantar para juntas de vecinos tanto como en pequeñas escuelas rurales. Me conmueve ver a miles de mujeres que buscan todo tipo de trabajo para darles un mejor pasar a sus hijos y a hombres que abandonan el hogar por semanas para poder juntar “más lucas”.
Chile es un país muy rico gracias a sus materias primas. Pero lo más valioso para un país debe ser su gente. Ellos son los que impulsan al país hacia el desarrollo. Y sin educación, el desarrollo cada vez está más lejos.
Maria Jimena Pereyra

Mujeractual.cl